El rey de los tratamientos médico-estéticos

Como sabéis, el Botox o toxina botulínica es una molécula que genera una bacteria llamada Clostridium Botulinum  la cual tiene la capacidad de inhibir la contracción muscular cuando se infiltra en los tejidos. Pues bien, es en ese efecto sobre los músculos faciales donde el campo de la medicina estética ha encontrado un gran aliado para frenar los signos del envejecimiento. Al inhibir estos músculos se reduce la capacidad de contraerse y por tanto, de realizar esos movimiento y expresiones que contribuyen a la aparición de las arrugas.

Son tres las zonas en las que se infiltra la toxina si se persiguen este fin estético:

    • Frente. Lo habitual es la aparición de líneas que cruzan la frente de un lado a otro. Expresiones como la de sorpresa ante algo son un ejemplo de movimientos que se pretenden inhibir con el tratamiento.
    • Entrecejo. Estar con el ceño fruncido no solo suele significar estar de mal humor si no que es en esta zona donde pueden aparecer arrugas de una mayor profundidad.
    • Contorno de ojos. En este caso, la aparición de pequeñas arrugas está relacionada con el sonreír. Las moletas patas de gallo contra las que tanta gente lucha son el ejemplo icónico delos signos de la edad asociada al envejecimiento.

Mucho más que anti-envejecimiento

Durante todos estos años desde que su uso se empezó a extender por todo el mundo, se han descubierto otras aplicaciones de la terapia botulínica que también pueden interesarte.

Por ejemplo, en personas que tienden a sudar en exceso a pesar de estar relajados y sin esfuerzo físico. La administración intradérmica de toxina botulínica inhibe temporalmente las secreción de las glándulas sudoríparas. Por esto se han convertido en la mejor alternativa para personas con hiperhidrosis.

El problema del bruxismo también ha encontrado solución en esta polifacética toxina. Al inhibir la contracción del músculo masetero, responsable del  movimiento que realizamos al mascar se consigue relajar sensiblemente este síntoma que muchas veces se relaciona con el estrés y altos niveles de presión.

Y no se queda aquí, las aplicaciones en disciplinas como oftalmología, rehabilitación, odontología y muchas otras ya recurren a la toxina botulínica como solución de los problemas de mucha gente.

En DERMATOdesign contamos con especialistas que llevan años de experiencia a sus espaldas y con los que puedes relajarte y confiar de estar en las mejores manos. Nuestro equipo médico te asesorará y responderá a cuantas dudas tengas antes de someterte a cualquier tratamiento. Nuestro objetivo es que te sientas bien y para eso nos esforzamos en dar solución a tus problemas.

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